El estruendo va tornando en susurro a medida que el día se adentra en la noche. En las últimas horas, en los últimos minutos, rendimos el hacer al estar. Unos antes y otros después, cada cual se acurruca a su manera donde acostumbra.

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pintura de una noche estrellada

La prostituta, el banquero, la limpiadora, el camarero, la modelo, el mendigo, la anciana o el ladrón... personajes que enmudecen mientras la función se detiene. Junto a cada uno de ellos, junto a cada uno de nosotros, nuestros anhelos y temores, amores y pasiones nos observan aguardando el despertar para volver a invadirnos.

Mientras, en los cielos, las estrellas nos contemplan una noche más. Son las fieles espectadoras de esta obra llamada Historia que a diario interpretamos para ellas. Quizá, ellas, inmortales para nosotros, saben como fuimos arrojados a este escenario y por qué razón a mi me tocó este personaje y ti el tuyo.

Esta noche, al cerrar los ojos, recuerda al amigo y al enemigo, recuerda a quien tanto amas y al más desconocido, porque ellos, al igual que tú, se irán a dormir deseando ser felices. Esta noche, al cerrar los ojos, todos volveremos a dormir juntos, una vez más, bajo el mismo techo de estrellas.

Buenas noches.

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